Aceptar, Amar, Perdonar

La base para el buen camino en la vida, en la evolución, tiene que estar en este concepto, en este estado del ser, en la Aceptación. Nosotros como seres humanos nacemos en aceptación y es con la educación que empezamos a ponernos límites mentales y es de esta manera que aparecen las oposiciones, las criticas, la tristeza, el estado de frustración, el abandono de uno mismo, la agresividad y la enfermedad. La no aceptación es una actividad que fabrica nuestra mente, pues cuando preguntas al Alma, en silencio y meditación, ¿Cómo te sientes? ella dice: Muy bien, llenándome de energías, estoy en el paraíso, sintiendo, el Alma siempre está aprendiendo y evolucionando de las experiencias.

Si esta misma pregunta se la formulas a la mente va a decir mal, fatal porque me falta dinero, me falta tiempo de vacaciones, me falta la fama, necesito tiempo para mi, me faltan un montón de cosas, y  si le damos lo que nos pide automáticamente, en este momento va a fabricar otras necesidades, la mente siempre va a estar inventando necesidades. Al nacer estamos en estado de aceptación, sin limitaciones. La aceptación de uno mismo empieza a estropearse y anularse en nuestras familias, un niño juega y a veces estropea cosas y los padres empiezan a gritar, y cuando levantamos la voz le damos un tono negativo y transmitimos «yo no te acepto con ese comportamiento inadecuado». Con el paso del tiempo el niño se va sintiendo cada vez más inadecuado y así llega a la adolescencia con esta cantidad de palabras cargadas emocionalmente en la mochila.

¿Qué produce la no aceptación? Se manifiesta con miedo a hablar en público, con timidez, con un bloqueo para comunicar y expresar las emociones, con falta confianza. La no aceptación es causa de enfermedades, de la desesperanza, sólo habla el sufrimiento. Es deseable educar a los adultos para transmitir a las generaciones futuras esta necesidad de aceptarse a si mismos tal como son, aceptar el cuerpo que te han dado. Aceptarse a uno mismo es la primera ley de la felicidad. No puedes alcanzar algo bueno y positivo para ti si los cimientos más profundos están creados en tierras pantanosas. Me acepto con todas las caras que he descubierto de mi y también en todas las que no conozco hasta este momento. Nos queda mucho para descubrir y experimentar. Aún así afirmo que me acepto tal y como soy, me acepto pues desde aquí nace mi verdadero camino. Lo más importante de todo es la felicidad propia, y esta no la puedes sentir si no te aceptas. Es necesario integrarla. Acéptate a ti mismo pues no podrán amarte y si tu no te amas ¿cómo van a amarte los demás? La aceptación y el amor a ti mismo es para mirarla hoy y abrir los ojos.

¿Cómo hacerlo? la forma de hacerlo es con la respiración. Respirar, tranquilizarnos y entrar en la emoción, en el Alma y desde aquí hacer un trabajo de Perdón. Lo primero es perdonarse a uno mismo por todas las palabras que has pensado, dicho, por todas las actuaciones negativas que han provocado sufrimiento y tristeza a ti y a los demás y por todas las situaciones por las que te culpas. Cuando uno se perdona con Amor, desde el alma, abre el camino para la aceptación, porque ya no hay culpabilidad, ni reproches, en ese momento estabas inconsciente, no sabías no podías hacerlo mejor, perdónate por todo, con amor. Nadie lo puede hacer por ti, te perdonas y este es el vehículo que tiene el alma para expresar el cariño, el respeto, la admiración. Si quieres cambiar, empieza hoy el movimiento, no esperes a una situación especial, hoy es el momento acéptate y amate pero, recuerda, no lo puedes hacer si antes no te perdonas.

Desde este lugar vas a encontrar tu camino, a experimentar, a saborear el jugo que está en ti. Esta aceptación sólo tiene que ver con un compromiso personal e intimo, me perdono, me acepto y me amo, tal y como soy. Lo podemos decir en todos los momentos del día. y también cuando te aceptas a ti mismo, abres la puerta para aceptar a los demás y esto es otra clave para ser más Feliz. Desde la aceptación lo puedes cambiar todo, te puedes transformar. Es la mirada hacia el interior y ver donde estás.